domingo, 14 de febrero de 2016

Bienvenido de nuevo a casa, Marty Taras.

Oh, ¿que es ese suave tintineo de torneo de derby para mayores de 16 años con neceser incluido en el abdomen en donde cada participante ha de elegir una pelota de goma, ponerle nombre de pila de actriz de vodevil y emplear una aliteración subordinada de acuerdo con las leyes de Dorfmann-Ma
tterlart?
¿Serán los suaves tintineos de los demonios que vienen a vernos de las profundidades del sexto averno macadámico en donde los señores Fuertes de la Liga de Señores Fuertes se verán las manos junto a un conserje de instituto que olvidó cerrar la puerta la tarde del 17 de Agosto de 1965 y ahora ha de personarse semanalmente en los aledaños de un barrio de Minnesota cercano a un club de alterne para parejas cishet y después de aquello ya me desentendí del tema porque no supe por que derrotero había de descarrilar la pelota de goma de la que les hablaba a principio de esta entrada?
Ha sido un año de difíciles decisiones jursprudenciales: en primer lugar, el precio del queroseno inhalable para gente con monóculo se ha disparado en un 25,89%, si tal tendencia continua, se nos hará imposible el comercializar una marca de colonia infantil que no haga que las madres despierten sospechas de que sus hijos se están volviendo majareta por segundos.
En tercer lugar, el tema de la financiación del equipo de croquet de la plantilla ha supuesto que varias organizaciones sufragistas animalistas se rindan a la evidencia de que las alimañas y el croquet son malas compañeras de viajes. Péinese el pelo hacia atrás con gomina que me llama mi mujer desde la tercera planta del Tren del Terror.
¿Será por eso que los bidones de leche malteada de la semana pasada nos dejaros insuficientemente adinerados como para poder ir a Estonia, tocar la pieza principal de la Catedral Alexander Nevsky y luego volver a las orillas del Lago Di Garda para reencontrarme con el quelonio de mi vida?
Si todo esto les ha parecido una presentación absurdista e tipografía pseudo-Helvetica, comprobaran que a la derecha de su hombro habita el gran Trajín Rojo que se sienta a vuestro lado, que come gusanos gorditos y os recrimina cada vez que dejáis pasar la ocasión de fornicar a una mujer con gigantomastia y  serios problemas profusos de diferenciación ética personificada. Cuantos muertos en nombre de las aliteraciones subordinadas a día de hoy. Mañana nos reencontraremos en un descampado en medio de la Laguna Estigia, alguien traerá una pizarra de colegio llena de estrías y dibujos estucados con el compás y repasaremos la alineación del Unicaja en voz alta hasta que Dios, en su infinita sabiduría, deje sonar un tema de 'Chad & Jeremy'.
El martes viene tu tía a recriminarte aquella vez que te dejaste la puerta del instituto abierto debido a una aliteración subordinada de un sexto de caballería de Michigan en 3 4\4.
Este ultimo párrafo ha sido subordinado automáticamente por una marca de fréjoles congoleños que preferimos nos desvelar su nombre. Ha comenzado la fiesta y nos han obligado a bajarnos los pantalones y decir en voz alta que 'Ojalá la carpas de Nueva Zelanda sean tan buenas como la vagina de nuestra anfitriona' y que si Bienvenido de nuevo a casa, Marty Taras y gracias por ahumar el bacalao que ya hacia falta una despedida de soltero con un cadáver a los postres así. No racanee con a revolución, atese los machos, pille una ETS antes de comer y despídase de lo obviamente conocido y de todos los sabores no cancerosos de los M&M's. Salir al mundo real y escuchar una aliteración subordinada y no coger una ofensa viral y asesinar a cuatro congoleños untados en crack.
Pero eso ya lo bailaremos con fuego al amanecer, quates.