sábado, 11 de abril de 2015
Guía intrauterina del maltrato a las mangostas.
Llegaron, se arroparon debajo del manto protector del Buda de plástico de la entrada, orinaron, dejaron su tarjeta de visita en el alfeizar de la ventana, recitaron unos pasajes del Corán, cuadraron el horizonte para que fuese asimétrico al Meridiano de Bering con un sextante y una bola de chicle macerada, desajustaron las chapas de sus fusiles y le desearon buenas noches al Dios Ra con un didgeridgoo atado a la canilla como emana en las 67 cartas de el Papa León XII al arzobispo emerio de Roma Monseñor Gianfranco Delli Scoltillavilla.
Eso es, de forma retorica, lo que se conoce como ironía monótona.
Y de repente, llamaron a mi puerta para instalarme un descongelador de alimentos en la cabeza.
Y luego desperté.
Y me di cuenta de que aquello solo era una ficción desmesuradamente real. Y lo era. Y me equivoqué. Pero lo era.
Y basta ya de divagar. Voy a pasarme lo que queda de entrada hablando de las glamourosas tetas de Abbi Secraa y lo fácilmente eyaculables que son para mi fisionomía intersexual. Por eso venía a ofrecerles un desinteresado producto de teletienda que hará las delicias de los marshalls de campo de la región nebulosa de Ottawa. Se trata del mayor avance tecnológico en captura de indios palmiches en masa que la raza humana halla podido albergar, y ese artefacto tan rudimentario y a la vez tan eficaz en una red de pescar que encontré ayer en un vertedero de seres espaciales con forma holografía de la plataforma Epcod.
Existe una sana adicción al vodka con soda, yo no la conozco, pero sé que existe.
Me gustaría poder decir que he reformado mi casa con excelentísimo gusto y dejarles pasar.
Me gustaría poder escribir un haiku y luego quemarlo simbólicamente con mi visión de rayos X.
En un despunzante orden de cosas, la nave subió, dejó el cargamento de Cartas al Sumo Pontífice Espacial Brian de Nazaret y dejó 5 minutos lunares de extracción modular humilde para que dejase de cuajar la yema de huevo y el pastel fuese una delicatessen lunar por los 6 Gründklennder.
Hoy no habrá día de luto porque me duele la cabeza de estar todo el santo día esnifando monóxido de zinc y mi cerebro se está atomizando en 10.000 pedacitos chiquitines que luego servirán como uso epistemológico de la libertad de expresión microcelular. Y luego nos taparemos la nariz y contaremos hasta tres.
El detective Rashnell Del Van Daajar abrió la caja de Pandora para encontrarse en ella un recibo de la luz impagado desde el 23 de Febrero y una marca de agua que especificaba que la ficción estaba a punto de expirar.
El subcomandante Bermudas destapó la caja de Pandora y en su interior creyó haber visto el reflejo holografía de un luchador mexicano de lucha libre que lo llamaba desde el otro lado. No hubo respuesta. Sentimentamente sexualis. Y dos copas de Gin Xoriguer, Señor Descalzos.
El lugarteniente Witold Beermeehrs dejó la caja en su lugar correspondiente y escribió una nota de suicidio donde se podía leer: 'Messy, isn't it?'. Luego descolgó el teléfono y estampó el auricular junto al quicio de la puerta. El estruendoso estertor de la muerte llamó a la puerta de la señora Elphinda Hoptchart, pero en ese momento confeccionaba uniformes nacionalsocialistas para su fantasfabuloso ejercito Unidad Magenta de los Superhombres Nacionalsocialistas nos salvara´na del estertoroso momento de divagar en el océano de las trazas de titanio y un café mas y ya me voy.
Mapaches en el horno. Tripis. Cerveza en el ombligo. Una rata camboyana haciendo de vientre en la pared de El Hombre. Los 3 de San Quintín. Arthur D. Sacamantis. El Señor Rodale y su teoría de la inmortalidad. Una guía intrauterina del maltrato a las mangostas. Una enumeración meteorológica sobre el mal saber sentarse en el Universo Conocido. El lampista siempre llama tres veces. La señora del quinto olvidó bajarse los pantalones antes de cerrar la tapa del váter. El señor del sexto se autodesintegró tras una sesión de Martin Amis and the Al Pereira Downtowns.
Habita purpurina en sus bolsillos, pero no quiso saber de donde la había sacado la noche anterior. Aquel chico lánguido y depresivo se quedo mirándome en su matutino trayecto en bici. Yo me desintegré telegráficamente instantáneamente. Pasen mis cenizas a un Centro de Desestructuración Familiar.
Bien venitti a il cato da nove code giganti. In tutti li parti coccionné di favi.
Usos subalternos para describir a tu cuñado.
Hagan caso omiso al titulo de esta susodicha entrada: aquí no venimos a hablar de los susodichos sustratos estratificados del estado desestructuralizado de la Unión Volcánica de Bovenboraskiz. Aquí venimos a hacernos participes del curso estratificado de la Unión Hermenéutica entre Molotov y Ribbentrop en un acto participativo y semi-hitleriano donde los sandwiches y e amor son nuestra principal prioridad. Luego cuando salgamos, si quieres, nos damos un beso en la boca. O nos la partimos. Usted y yo. Si, usted, disimulado lector. A ostia limpia y no se hable más.
Queremos dejar claro, Nosotros El Colectivo, que a la redacción de este (nuestro susodicho blog) han arribado mensajes ofensivos a latas horas de la madrugada acusándonos (a Nosotros El Colectivo) de promocionar el uso de sustancias estupefacientes en los colegios. He aquí nuestro abogado para corroborar dicha falacia. Ahora desapareceremos de la decimonovena
hercúlea luna de Plutón para transmograficarnos en enseres de cobre y habitaremos en cualquier dúplice realquilado el resto de nuestras vidas.
Después de los susodichos desvinculados desidiosos de la desestructiralizada divisa del divisado desvirtuador, vayamos metiéndonos en harina. Proceda, contramaestre.
Y luego, lo que parecía un almacén abandonado para la contratación subalterna y subterfugio de empresarios congoleños en aras de trabajar duramente y apuñalar a camaradas en la oscuridad, se convirtió en un festín de la solemnidad donde hasta el mas putrefacto de los enseres se convertía en el susodicho Rey de los Víveres. Esto es tan cierto ahora como cuando fue escrito.
He aquí nuestro héroe, un himpar holgazán con la manos en los bolsillos que se ponía calcetines estampados rojos y amarillos para no llamar la atención y se lanzaba a la piscina tapándose la nariz. Le encantaban las novelas de caballería en francés y utilizaba las bujías para regalárselas a la policía como advertencia de que iba a cometer una próxima violación. Tenia sarna, psoriasis y le apestaba el aliento a una sorprendente combinación de caramelos, perkodán y ácido úrico. Se comía los últimos trazos de pegamento en barra de todas las papelerías que frecuentaba y se hacia el cojo para pasar en los semáforos en rojo sin tener que esperar a que cambiase a verde. Le encantaba orinar en los frascos vacíos de muestras gratuitas de colonias del Corte Inglés y los sábados por al noche disfrutaba desgastando la goma del refuerzo de los panties que se los compraba una talla inferior para poder rasgarlos. Luego, eyaculaba. Este hombre murió.
Y seguidamente, les relataremos un cuento de fantasía cedido por la Oficina Comisionada por el Tercer Contramaestre de Lego del Juego Interactivo Lego: The Search of Loneliness & the Path of Time In the Ghetto: el cuento ha sido patentado por la Oficina de Patentes de Iowa en Louisina y luego en Lubbock (Texas). Actualmente se encuentra en desuso, y hay allí una zarigüeya bitando una pelota deshinchada. Yo ya he cumplido con mi misión, no intenten hacerse llagas en la boca en la bendita Semana Santa o serán pasto de la cólera del Monstruo de las Llagas de la Boca que habita a vuestro lado, que come rabitos de perro y gusanos gorditos. Y ahora, usos subalternos para describir a tu cuñado.Pero eso ya, mañana que me voy a la nieve a ejercer de piragüista de élite. Abur, lumis.
Queremos dejar claro, Nosotros El Colectivo, que a la redacción de este (nuestro susodicho blog) han arribado mensajes ofensivos a latas horas de la madrugada acusándonos (a Nosotros El Colectivo) de promocionar el uso de sustancias estupefacientes en los colegios. He aquí nuestro abogado para corroborar dicha falacia. Ahora desapareceremos de la decimonovena
hercúlea luna de Plutón para transmograficarnos en enseres de cobre y habitaremos en cualquier dúplice realquilado el resto de nuestras vidas.
Después de los susodichos desvinculados desidiosos de la desestructiralizada divisa del divisado desvirtuador, vayamos metiéndonos en harina. Proceda, contramaestre.
Y luego, lo que parecía un almacén abandonado para la contratación subalterna y subterfugio de empresarios congoleños en aras de trabajar duramente y apuñalar a camaradas en la oscuridad, se convirtió en un festín de la solemnidad donde hasta el mas putrefacto de los enseres se convertía en el susodicho Rey de los Víveres. Esto es tan cierto ahora como cuando fue escrito.
He aquí nuestro héroe, un himpar holgazán con la manos en los bolsillos que se ponía calcetines estampados rojos y amarillos para no llamar la atención y se lanzaba a la piscina tapándose la nariz. Le encantaban las novelas de caballería en francés y utilizaba las bujías para regalárselas a la policía como advertencia de que iba a cometer una próxima violación. Tenia sarna, psoriasis y le apestaba el aliento a una sorprendente combinación de caramelos, perkodán y ácido úrico. Se comía los últimos trazos de pegamento en barra de todas las papelerías que frecuentaba y se hacia el cojo para pasar en los semáforos en rojo sin tener que esperar a que cambiase a verde. Le encantaba orinar en los frascos vacíos de muestras gratuitas de colonias del Corte Inglés y los sábados por al noche disfrutaba desgastando la goma del refuerzo de los panties que se los compraba una talla inferior para poder rasgarlos. Luego, eyaculaba. Este hombre murió.
Y seguidamente, les relataremos un cuento de fantasía cedido por la Oficina Comisionada por el Tercer Contramaestre de Lego del Juego Interactivo Lego: The Search of Loneliness & the Path of Time In the Ghetto: el cuento ha sido patentado por la Oficina de Patentes de Iowa en Louisina y luego en Lubbock (Texas). Actualmente se encuentra en desuso, y hay allí una zarigüeya bitando una pelota deshinchada. Yo ya he cumplido con mi misión, no intenten hacerse llagas en la boca en la bendita Semana Santa o serán pasto de la cólera del Monstruo de las Llagas de la Boca que habita a vuestro lado, que come rabitos de perro y gusanos gorditos. Y ahora, usos subalternos para describir a tu cuñado.Pero eso ya, mañana que me voy a la nieve a ejercer de piragüista de élite. Abur, lumis.
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