domingo, 20 de octubre de 2013
Una divertida faja.
Se me ha visto anquilosado en algún geriátrico de barriada londinense y algún gallo tuerto ha decidido cuartearse el formato. Que lo pudran a él y a su amada en una cárcel de barriada también. Hola, queridos radioyentes. Bienvenidos a una sala insonorizada cedida por el gobierno y dedicada enteramente a la comunicación no verbal entre un jerbo y una langosta. He decidido ser autodidacta para que no se me coman los mosquitos carnívoros chiítas en invierno.
Siguiendo con nuestra matinal de noticias sin ningún rigor tupinambero, aquí les presentamos la próxima caja sorpresa edición Deluxe diseñada por Jesucristo. Que me aspen el culo y lo llamen Meretriz Dos Espantos: ahí viene otro mamut. Si ud. hace bien la siguiente prueba, realizaré un tercer salto mortal en el próximo invernadero de Tucson al que tengamos la bondad de pasar, si por el contrario sale cruz, su vida se verá truncada por esta troupe de malabares judío-soviéticos nazis. Ud. elige morir o chapotear en su sal viva de coño. Llamadas gratis desde solo 89 quatloos.
Vamos a hacer memoria de aquella partida sideral de póquer en la que casi consigo ahincar mis cejas y dejarme ganar por mi propio jefe de la sucursal bancaria: solamente eramos dos soldados aislados en el frente y ninguno de los dos conocía ninguna acepción casual para la palabra 'cosmogonía' que satisficiera al vicecanciller Drummond, por ende, decidimos abandonar el ejercito y robar dos hogazas de pan para darnos de ostias en medio de la vía publica. Se lo digo y lo repito por si antes no lo he dicho: sus demonios interiores son solo problema de ud. y de nadie mas. Y no me llame 'esperpento doctoril', hoy soy solo Martin.
Se han acabado los víveres para este invierno y me he quedado sin el rojo cadmio para que este hocico de puerco parezca mas fofo. Ay, Dios, necesito un suicidio express o me partirán las piernas. Gracias a Dios que vivimos en un paraíso edulcorado con ambrosía y paredes de dolomita y no en una cuenca tarada e inconstitucional presidida por un señor con canas azules y corbata verde. Gracias a Dios que creo en un sistema centesimal de ordenación de servilletas en los bares y no un sistema gugolplexial de ordenación cuántica de servilletas de motel cochambroso. Gracias a Dios por regalarme una divertida faja con una caricatura de Eli Whitney en la contrarefaja. La firma arriba firmante avista unos lamparones oblongos en el cielo y aquí hay un guateque con flappers incluidas, y el mundo gira hacia al revés y parece centrifugarse hacia una realidad alternativa 47968,89786UBB. Formas de vida sin sentido en la rampa de salida. Pulsa start y vete, pero deja un mensaje, y no aceptes ningún préstamo de ningún vagabundo. Adiós, Joey.
jueves, 10 de octubre de 2013
Telúrico porvenir.
Empiezo esa temporada arcana en la vida de un homo erectus en que ha de decidir entre hacer volátiles y sutiles muestras de encanto a su gitana de Estopa o partirle la mandíbula de un puñetazo a tu compañera de clase hipster de voz ronca y lento florecer intelectual. Coño, que bonito todo.
El arrecife de coral esta recubierto de una sustancia blanca y cremosa que parece emanar de uno de los conductos anales de alguna barracuda enfriada, Coronel.
Prepare los torpedos, Hartigay. Vamos a bombardear a la cocinera esa de la ensalada de col ficticia del anuncio. Sin rechistar.
Es difícil no suscitar sospechas de mi presencia después de haber hecho 14 exposiciones de yunques formaldehídos en la playa municipal. Gozo de amplio aparcamiento, pero por favor perdónennos nuestras facturas de tantos y tantos puentes dentales innecesarios. Necesito que ud. me folle y me escupa en un parpado para volver a sentirme limpio. Leí una vez que: 'La persecución que sufrieron los ateneos en Crimea en el siglo XIV fue debida sobre todo a su largo historial de banalidades contadas en un escenario acerca de subirse y bajarse la cremallera en público y su tacañería compulsiva'. No necesito estudiar a gente mediocre y emanar semen de marsopa por ningún conducto vaginal para poderme sentirme querido por la plebe, ya me basto yo con una vaina de roble cobrizo.
Yo me meo en todos vuestros jugos gástricos para provocaros una ulcera intestinal si mi alergólogo me lo pidiese, y luego no habría vuelta atrás. Vosotros lo sabéis, pero yo no. No necesito ser autocomplaciente para necesitar un taladro formaldehido untado en el cráneo con vaselina para realizar una alegoría de los efectos cancerosos de llevar el pubis al aire durante toda la jornada laboral. No necesito fichar para ser querido. Y sobre todo, no necesito sentirme autocomplaciente para ligarme a una gorda en la estación de trenes.
Leo los cuatro párrafos siguientes a la violación de un primate y siéntase culpable por lo que va a leer. Cuando el mundo esta de arriba a abajo o de dentro a fuera, es mas sensible al ácido que provoca un chorrito de limón en el cogote o una mordedura de Goblin. No necesito que ud. me diga como voy a desobedecerle, ya se valerme por mi intelecto hundido en dry Martini y mi palo de pensar. No necesito que ud. me indique la carretera a mi telúrico porvenir solo porque en la primera estación de gasolina haya un perro muerto y aplastado que parece un fletán con gancho. Viva lo loco y vivan los que vinieron anoche a desvalijarme la casa y a lamerme en cuello mientras yo hacia como que dormía. Viva lo inquebrantable. Preguntas sobre el presupuesto a las 7.
Prepare los torpedos, Hartigay. Vamos a bombardear a la cocinera esa de la ensalada de col ficticia del anuncio. Sin rechistar.
Es difícil no suscitar sospechas de mi presencia después de haber hecho 14 exposiciones de yunques formaldehídos en la playa municipal. Gozo de amplio aparcamiento, pero por favor perdónennos nuestras facturas de tantos y tantos puentes dentales innecesarios. Necesito que ud. me folle y me escupa en un parpado para volver a sentirme limpio. Leí una vez que: 'La persecución que sufrieron los ateneos en Crimea en el siglo XIV fue debida sobre todo a su largo historial de banalidades contadas en un escenario acerca de subirse y bajarse la cremallera en público y su tacañería compulsiva'. No necesito estudiar a gente mediocre y emanar semen de marsopa por ningún conducto vaginal para poderme sentirme querido por la plebe, ya me basto yo con una vaina de roble cobrizo.
Yo me meo en todos vuestros jugos gástricos para provocaros una ulcera intestinal si mi alergólogo me lo pidiese, y luego no habría vuelta atrás. Vosotros lo sabéis, pero yo no. No necesito ser autocomplaciente para necesitar un taladro formaldehido untado en el cráneo con vaselina para realizar una alegoría de los efectos cancerosos de llevar el pubis al aire durante toda la jornada laboral. No necesito fichar para ser querido. Y sobre todo, no necesito sentirme autocomplaciente para ligarme a una gorda en la estación de trenes.
Leo los cuatro párrafos siguientes a la violación de un primate y siéntase culpable por lo que va a leer. Cuando el mundo esta de arriba a abajo o de dentro a fuera, es mas sensible al ácido que provoca un chorrito de limón en el cogote o una mordedura de Goblin. No necesito que ud. me diga como voy a desobedecerle, ya se valerme por mi intelecto hundido en dry Martini y mi palo de pensar. No necesito que ud. me indique la carretera a mi telúrico porvenir solo porque en la primera estación de gasolina haya un perro muerto y aplastado que parece un fletán con gancho. Viva lo loco y vivan los que vinieron anoche a desvalijarme la casa y a lamerme en cuello mientras yo hacia como que dormía. Viva lo inquebrantable. Preguntas sobre el presupuesto a las 7.
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