sábado, 31 de octubre de 2015

Afeando vuestros eccemas.



Ya existen demasiados parquimereros en la calles de Noeva Escocia, los que existieron ya dejaron de existir y los que dejaron de existir no volverán a concebir un alegato por jubilación con un descuento del 3% T.A.E. sin intereses en las costas de Nueva Escocia.
Hablemos sobre la ablación. Mi cuñado me comentó la semana pasada que los vinos añejos del 1667 de la Bahía de Nueva Escocia rebosan 'cuerpo' y 'sabiduría', mientras que los vinos dulces de la añada de 1323 encontrados en el fondo del ático de Plinio el Joven rebosan 'savoir faire' y 'laissex faire'. yo me quedo con la opinión de Sir Galahad el Incomprensible: 'Las heces humanas rebosan en lo mas fondo de nuestros anhelos de pequeñuelo'.
Mientras descorchamos otra botella de semejante espumoso y grimoso elemento, permítanme que coja mi ira y les recite unos sonetos al viento de las Gloriosas Costas de Nueva Escoia compuestas por Jaheed von van der Knudsen:
'El soneto del agua dura mil decenios
La claimidia no'

Agitarse antes de usar. Recién levantado y cubierto de vernix carnoso, se le fueron comiendo su aparato digestivo cartílago a cartílago con una brevísima introducción de 2.6 segundos exactos mientras compilan muecas de desagrado, su cuencas oculares se desangraban en un glorioso festín de pasto de tiburones y se les desencajaban las mandíbulas por culpa de la estricnina que acababan de ingerir. Pero el aparcamiento fue excelente.
Me contaba ayer un paciente convaleciente de una lobotomía severa debido a un caso agudo de coulrofobia, que a semana pasad oyó a un empresario de televisión esgrimir una frase tendenciosa mientras solevantaba su copichuela de vodka de uva añejo de las costas de Nueva Escocia. 'Oye, el lacón con grelos es mejor en Cuba'. Y se fue a casa añorando el bailar watusi en la azotea del palacio presidencial de Pilawa. Un indeseable menos.
Cuando creas que todo este compendio de agente ignotos y prognosis galopante se convierta en postureo barato del mas crudo ideado por la mente de un desestabilizado y aburrido joven de barrio demasiado ocupado para desratizar el apartamiento de sus padres, entendieran la gnosis de este blog: no venimos de las costas mojada de Nueva Escocia, la constante nos remite a vuestra puñetera madre y a Martin Heidegger.
Ahora he de regresar a mi cúpula de placer donde vagaré durante los próximos 4.000 años luz, cuando despierte haré una anunciación mundial para que apreses vuestros cartílagos mas preciados y los arrojéis al monte del destino. En mi mano tengo un racimo de estambres solventados de la boca de un jabalí salvaje casi extinto que mi contable va a tasar según su valor catastral a largo plazo: 'El ujier les acompañará a la salida'. Y tranquilos, seguimos afeando vuestros eccemas desde un programa electrónico diseñado por la NASA y un grupo de lúmpenes zulues borrachos. Dejen que los niños se acerquen a mi o arrójenlos por la proa del barco. Y el párquing no estaba mal tampoco.

miércoles, 7 de octubre de 2015

El swing del dolor.

No sé que pasó después de la tercera defenestración del Mochuelo Vibrador, pero sé que sonaba a 'A Wandring Minstrel'. A raíz del asesinato masivo por parte del Conde-Duque de Olivares hacia el ínclito Maricón de Pumares, decreto que la muy barroca ciudad de Queenlakebury se decrete un estado amistoso de queda para aquellas personas que tengan fantasías sexuales dulcificadas con los pájaros machos de los vecinos. Es mi contestación analfabetica hacia la carta mandad ayer por la sobrina elegida a dedo por parte de los contribuyentes de reducir la sala de contertulios infructuosos en un 2 %.
He venido a la Capadocia a perder la virginidad y a aumenta el numero de decibelios recibidos por parte del Gobierno de Majará de Kapurtala en 200%, que no es moco de pavo.
Ya van haciendo efecto las mescalinas, ahora voy a concentrarme en aumentar el numero de grajos migratorios en un 77.98% mas la raíz imponible de la cuadratura del circulo del cardado de tu madre en aquella foto de cuando hicisteis la comunión de 1912. Ahora que caigan los gobernantes de espaldas de 3 de 3. Venga ese pop caliente.
Fluid por la puerta atrancada, que yo me quiero bajar. Desmenucemos e pescado del amor. Abrazaros el código cuticular de vuestro sistema nervioso. Decidle a vuestro cuñado que vuestras opiniones valen  reales mas que la suyas. Instauremos un nuevos sistema decimonónico para contar moneda que no sean dedos prensiles. Vuestra ansia, nuestra desidia. Vuestra agónica existencia, nuestro olor virtual. Ese. El swing del dolor. O mejor, El swing del olor. No, es mejor divagar e irse un rato de baretos por el lado mas salvaje de la existencia humana. Vosotros aun no lo sabéis pero esta entrada no tiene final, podríamos estar aquí hasta Nochebuena con un pañuelo de papel cubriéndonos la cabeza mientras cantamos arias de Beelbebox.
Necesito un pantalón nuevo, este huele demasiado a orines y a semen de armadillo.
En una de las recurrentes escenas cinéticas de cualquier obra des-estructurada y desencajada de la existencia de Eadwerd Muybridge, existe un fotograma inconexo de toda la narrativa de sus zootropos que simboliza a una mujer con dolores estomacales tras haber sido penetrada fuertemente por un caballo en la campiña inglesa. Este fotograma inconexo se perdió uno de esos dias de asueto primaveral en donde uno de esos ladrones de pocamonta destrozó su zootropo y lo lanzó en el fondo de un putrefacto pantano de Burrow-In-Furness
Cuanto daño hicieron las cámaras lumínica sen el mundo de los fotoperiodismos eróticos, ya lo decía José María Carrascal: la iluminación en el arte es cosa de fotógrafos ciegos. Voy a empezar a cojear en la vida como amplitud de miras frente a la existencia finita. Algún día reconocerán mi obra en algún cuadrante de cualquier
agujero de gusano. Vayan poniendo una palangana en la puerta que y ya me marcho de una puñetera vez.