jueves, 26 de febrero de 2015

Donde el mundo se convierte en un despeñadero.

Hablamos demasiado si tenemos en cuenta que esto que estamos escribiendo supone una deriva impresionisticamente improvisada a partir de destellos mentales aleatorios de la cabeza de un inadaptado mental que ya lleva casi 2 años ejerciendo de pseudo-poeta alternativamente residual en un páramo donde todo parece infructuosamente imperceptible y en donde los elefantes rosas navegan en una barcaza de avena y con rollos de paja subidos a montículos de anís. Anáfora, Catáfora y Sinalepsia. Ánodo, Cátodo y Sínodo. Todos a la mesa. Va a empezar la función de marionetas chinas.

No existen los deseos imperceptibles. Si tienen tiempo les presentaré a un señor llamado Merrill Wheaterwork al que la sociedad lo dejo tan apartado de esta que decidió utilizar un cargamento industrial de papel moneda para garabatear todos y cada una de las hojas que iban depositando delicadamente de un gato hidráulico hacia su mesa de escritorio victoriano. La tarea fue infructuosa, pero bueno.
No necesito nada para ser feliz, la nada es el camino. Cometemos demasiados errores ortográficos si tenemos en cuenta las tres Tríadas Olímpicas del Decenio de la Marca Espasa en el Arte Contemporáneo: en donde una caterva de camareros encolerizados por no utilizar su poder sociopatológico en las terrazas marítimas para no atraer a la clientela bajo la atenta mirada de un cartel hawaiano con una bailarina de hula-hula despampanante moviendo la pelvis a ritmo de Braam and the Braamdaan Brothers Lonely Hearts Fuckin' In the Rampardegaart Band. Eran de Suiza. No les hicieron caso. Murieron. Ahora son mas felices. Les pillaron el gustillo a destrozarse la mandíbula mediante gatos hidráulicos fabricados en cuatro horas y sin medida de seguridad ninguna. De esa manera, la gente los veía por la calle con aquel redoble de tambores bucal y decidieron dejarse perilla a lo Manolo Melado y disimulaban la atención de tan fatal estropicio. Luego, se fueron a vivir a Buckingamshire.

Lentas y sinuosas eran las lenguas de fuego que de su boca escapaban...Perdonen, se nos ha colado un científico loco encolerizado por su asquerosa vida burocrática y ha empezado a escribir el párrafo. Este humilde cronista les pide mil disculpas y que acepten gustosamente un talón de 34.999 yuan chinos con la cara de Mickey Mouse con el peinado de Mao Tse Tung en el reverso. No hay paz para tanto chorizo, el chorizo es la paz, digo; el camino. No, la paz. ¿O no?
¿Acaso aquel sorteo de lotería simbolizaba que Bryan DeMarsette volvería a dedicarse profesionalmente al noble arte de deshollinar canalones en casas de alta alcurnia con armarios empotrados? No, era obvio que la mecánica cerebral había fallado desde hace tiempo, allí no corría nada mas que aire y porque un científico loco encolerizado había dejado la puerta abierta de bat a bat. Desde que el hombre empezó a desarrollar dedos retráctiles, en un lugar retráctil de la Sudamérica profunda cuyo nombre no me sale de la polla escribir, donde el mundo se convierte en un despeñadero, yo perdí una vez un mechero.
Necesito que ud. me perdone para volver a sentirme limpio.
Voy a escucharte madrigales a la vez y a olisquearle el culo a un perro.
Luego sodomizaré a un miembro aleatorio de tu familia sobre el lacustre tintineo de una ponchera.
Sufragis sufragilistiqus expiladossos'.
Voy a lavarme el pelo y luego hablamos.

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