domingo, 8 de julio de 2012
Aspavientos infantiles.
Si uds. hacen el favor, este monologo corre a cargo de una cera dental para niños bien que todavía no ha salido al mercado pero que en breve haremos un anuncio co-protagonizado por una antisemita nazi que esta de toma-pan-y-moja. Todas esas noches en las que he deseado saber que demonios escribía mi yorkshire enano en la maquina de escribir se perdieron el día que me asomé al abismo de Atacama.
Si, que le vamos a hacer, la vida es así. Lo único que hay para consolarnos en estos momentos de des-pavor y des-angustia son los colorantes para la zona vaginal o los clicks de Famobil. Yo reniego completamente de los asistentes sociales, para mí, todos y cada uno de ellos fueron entrenados en Academia Militares fundadas por estrellas del cine porno casero que alcanzaron la fama gracias al crowdfunding.
En el siguiente párrafo vuelvo a explicarles mi teoría de los doce puntos del patrón de cola para confeccionar una torta en buen estado. Si alguno se lo esta preguntando: aquí no tenemos pepinillos en vinagre envasados al vacío, llega ud. un día tarde. Acarrénse ud. sus propios problemas, y dejen en paz a June Foray que ya sufrió bastante aquella vez que preparó un Festival A Favor De Las Enfermedades De Mucosidad Renal Para Las Victimas De Las Azotainas Presidenciales De Principios Del Siglo Pasado Y Parte De Este, si ya saben el FAFDLEDMRPLVDLAPDPDSPYPDE. O para ser mas concisos: Me pica un huevo.
De todas las cabinas del amor a las que he ido esta es la única que viene con un libro de instrucciones con dibujos ilustrativos de dibujantes anónimos sin ningún matiz gestual y con el cuerpo contorsionado sin emular nunca mueca de placer o de dolor. Esas son las tardes a las que yo llamo 'de apogeo estilista'. Déjense estar de esa mierda burocrática, y cojan un brick de zumo y rebelense contra este sistema autoritario que no nos deja emitir sonidos zumbantes para que los gatos no puedan oír lo que sus vástagos bastardos no oigan lo que deciden sus padres.
Cuesta muchísimo escribir estas entradas después de masturbarse con una tía fea pero muy guarra que trabaja en la Diputación, esto lo digo con todos los respetos a los brazos infartados y llenos de Corazones Púrpura. Desearía poder tener 34 años y tener esos aspavientos infantiles que culminan con una rabieta en pos de la superioridad estilistico-mermado-babosa-pueril-ística.
Finalmente, solo recomendarles que coman bien, sean vistos por la calle y no hablen con gente que se apellide 'O'Mayt-Çastiq-Ñö, jr.', podrían ser enemigos de la Hauptverwaltung Aufklärung.
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