domingo, 8 de julio de 2012
Olor Mortal.
He estado unos cuantos días en la Patagonía Noroeste buscando asbestos con los que poder confeccionar el mejor plumas de la Historia que haya conocido el hombre para que la Esposa del Tercer General del Regimiento Senegalés pudiese lucirlo en la 3era Guerra Contra la Invasión de los Engendros de Roald Amundsen. Sí, he de admitir que estas entradas son escritas desde un bunker abandonado de la Tercera Guerra Glagnar en el que hay esvasticas con sabor a orín. Accesos difícilmente oscultables. En mi habitación, habitan una bandada de cisnes exacerbadamente atormentados después de haber leído una de las mas famosas liturgias de Ibsen, y creían que un crucifijo bañando en harina sería una suciedad lo bastante fértil como para teletransportarse a Palafrugell. Es cierto esa dicotomía que tienen las mujeres de decir: 'Los ases de las barajas se miden a favor de su peso', la verdad de toda esa falacia es que esos ases nos invocan un cierto trance y una cierta amargura que es imposible de entroncar si no es reptando por el Suelo de la Iglesia de Sant Climent de Taüll. Ya nadie visita las mercerías en pos de una azotaina en señal de aprobación por todas las veces que hiciste enrojecer los mofletes de aquellas encolreizadas muchachas recubiertas en harina y colorette barato.
Seguidamente, pasaré a enunciarles los 12.742 seres vivos que hacen que este planeta desee seguir con las enseñanzas de Michel de Montaigne. Finalmente debo tutearme para dedicarme completamente a leer los 123 poemas de aquellos bardos afónicos que perecieron frente a la viscosidad recelosa y diversidad ombligocal que quisieron observar en la comarca gala de Lutecia. Adiós a los tirantes y hola a los puros sin desenvolver. Debería fumigar mi casa con ese aroma tan característico a vagina octogenaria, esos aromas te retractan de los dichos satánicos. Son aromas pendencieros, aciagos, ciegos e incluso han llegado a denominarse 'olor mortal', por aquello de la sinusitis.
Si alguien quiere dedicarse a hacer cancaneo publico, que pase por la ventanilla nº 299 para recoger su carnet de socio y un diccionario con los términos arrapiezos que ya están completamente en desuso. El desayuno continental se sirve con una copa de jerez nadando en hímen.
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