En 'Hittin' the Trail For Hallelujah Land' había un momento de introspección narrativa con unos esqueletos danzarines a modo de danza canónica de Camille Saint-Saëns que no voy a explicar por dos razones-peso: 1) Mi horno me llama y 2) El médico dice que he estado a punto de sufrir un colapso colo-rectal por insuflarme aire a una cobra de Pekín. Continuando, como es tradición con este blog, con la Fiesta del Rito Iniciáis a la Menstruación de Lodz. No es para sentirse halagado?
A partir de este instante, me gustaría dejar esta prosa prosaica y decidir que tipo de féretro quiero para mi cumpleaños: los tienen en púrpura, armilla, silifon, desperjo, jamo, irurta, endra, holografo y desfrederse.
A partir de este momento, esta entrada tiene todas las de perder, porque acabo de comerme un cochinillo al horno y tengo las de perder. Es así de simple. Es cosmológicamente simple. Es una autopista de la sin-razón y voces loquendianas lo que la hace simple. Simple con el friso o simple como Moshi Güart. Simple como el Centro de Culturas Anglosajonas en la parada del metro Buckinghamshire-Tushington. Gran ciudad, allí una vez alguien me seccionó un dedo haciendo palanca para grabar un videoclip snuff y demodé pidiendo un rescate. El videoclip era una mierda, todo sea dicho.
Llegados a este punto; no, no voy a hablar de la Tupinambá amarilla ni púrpura ni hecha a medida para el consumidor medio, voy a hablarles de anzuelos de pesca de la marca Brautigan, S.L. Estos ratos lacrimógenos en los que no sabes adonde va el mundo mas allá de la calefacción hogareña o mas allá de los ceniceros de aquel programa de Soler Serrano. Es frustrante no tener picor y provocarte una úlcera. Es frustrante tener sexo y no poder follar. Es frustrante follar y encontrarte a Montserrat Nebreda en la cama de al lado.
Un instante solamente para que les pueda hablar unos 12 o 78.900 minutos de un film soviético-estajanovista producido por la UFA en Primera Guerra Albanokosovar de 1902: Помпезный вихрь. La semana pasada dijeron que había sido un despropósito el caso Savolta.
La semana que viene os enseñaremos a poner caras de asombro cada vez que veas una mancha de semen en los almohadones de un motel de carretera/contenedor de despojos para experimentos maléficos de Sir Cadogan. Gracias por seguir conectados, pero esperen que aún queda otros 800 párrafos por anotar. Una cosa que yo quería debatir es el insurgente tema de las mangas pasteleras insertadas alusivamente entre los libros de texto de unos compañeros a los que no les gusta reinventarse y tardan demasiado en levantar la tapa de la cadena que ya se sabe que los hongos en aquella época victoriana no creían en las fabulaciones de Vercingetorix ni aquellas historias acerca de poder hacer una especie de armilla a base de pelo de yeti moribundo. A mí todas esas historias de las paso por el mismísimo seny. Y al final, solo queda decir unas simples palabras acerca de una autobiografía compuesta a partir de sonidos guturales de un enfermo de coma en la UVI, como Wendy Carlos no quiso darle un título, yo propuse ' Chabis: una especie de estratos calóricos', pero el censor ya me mete tijera y dice que los atrasos se adelantan l martes y los del martes al jueves y los del jueves pasan a ser irreparablemente obtuso. Que yo podría hacerlo con un hacha, pero anoto circunferencias cóncavas igual. Alê. Alê.

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