viernes, 15 de noviembre de 2013

Diatriba al cosmos.


'Barrúntame al oído y acolcha la mona después'. Con estos dulces versos cremosos himpar, cerraré el catalogo del comboluto posterior a éste. Buenas noches y sigan supurando a las estrellas.

Gracias a nuestro showman de galas ulterior por hacerse cargo de esta obrita. Mañana eliminaremos las sobras diatónicamente...la saña y el hambre no se mezclan, si no hacen de costra para que no puedan emanar fluidos rectales mas detritus que los anteriores citados. Negro veo su futuro encarbonado en la realidad literaria, dijo mi psiquiatra aquella vez que llamé sin cerrar a su consulta.

Recuerdo una ocasión bastante costumbrista en la que un señor trajeado entró en la consulta de mi alergólo ale(r)gando que había sido testigo de una espeluznante violación bovina y debía extirpar dicho recuerdo con pinzas de buril o perecería canónicamente. Nuestro subconsciente fue demasiado para sus aspasias. Descanse en paz, poderoso caballero envuelto en franela. Nos veremos en la terraza lunar del convite combolutense posterior. Aaaaahh...

Desearía enchufar tus senos a mi sistema unidireccional de sensaciones cósmicas, pero es de sentido único y los auriculares ya dejaron de funcionar. La semana que viene volveremos a abrigarnos al fuego para que el Gran Maestro Combolutense Ulterior de Ceremonios (Tiki) haga su espectral aparición de entre los remotos y sibilinos vortex de un volcán en llamas y haga su llamamiento a las acacias de este vocablo himpar:

'Oh, Santa Melé/
Pudriremos las acacias por ti/
Sentaremos ese regazo vaginal sobre la pobre niña hip/
Sentaremos la envidia sobre aquel pobre hombre que no reconocía la fecha de su muerte/
Asentaremos tus dulce escote sobre la ofuscada mirada de un asno/
Haremos trizas tu cráneo, pero por favor no marques el teléfono anterior al de Stephan Chardowski'

Esto tenía como pretexto un prologo dedicado a sentirse feliz en verano, las camisas de felpa y el sexo después de los 90, pero hemos decidido omitirlo por falta de tiempo y porque la Orquesta Sinfónica de la KGB acaba de...hacer su espectral aparición. Oigan, lectores, hagamos una confesión colectiva y estiremonos del vello púbico hasta que nuestro dolor se dé la vuelta como una almorrana y ya no notemos nada. Un cargamento de lavadoras y secadoras al primero que logré concebir una diatriba al cosmos coherente. Barreremos la visa del Universo si el Universo así lo desea. Vivan los cangrejos-calamares del cuadrante Wasabi, y gracias a todos por no haber llamado todavía al numero de atención de la mujer maltratada por haberos hecho aquellas perrerías en la despedida de soltero. Yo ya llevo la corbata atada al ano. Viva usted si así lo desea. Ni burocracia ni pollas.


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