domingo, 1 de diciembre de 2013
Alternativa a una embolia.
No es normal que nos rindamos sin haber atado antes las bridas a un caballo tuerto.
No es normal que nos rindamos sin haber hecho antes un felching dentro de la vagina de una yegua tuerta.
No es normal matar a un potro y luego sentir resentimientos por Harry O. Hoyt.
Al final todo desembocaba en équidos, tal y como predijo el Doctor Frunkendorffer.
Podría pasarme el día entero escribiendo una diatriba desnortada acerca de porqué los mantelillos de ganchillo rosa son una ofensa visual para Nuevos Huéspedes Judíos del Catalogo Ikea Invierno 2013, pero he decidido dejar las anfetaminas por ti y componerte este divertido soneto sin letra del que pronto dedicaremos una retrospectiva itinerante en cualquier retrete público. Se acabaron las tonterías al nacer, a partir de ahora los cordones umbilicales serán un excelso gasto mas a la hora de abonar las tasas universitarias. Y ahora, sin mas preámbulos: una madre tejana cuerda. Y yo me meo en ud., estoy trabajando para un prócer sindicalista de Lesotho.
Ahora si son tan amables, giren la composición química de la cartilla de saneamiento de la que les acabamos de hacer entrega y comprobarán, gustosamente, que van a fallecer en el trascurso de 3 segundos exactamente. Ahora si son tan amables, recójanse uds. mismos a uds. mismos, yo voy a la asesoría a sentir remordimientos de culpa por segar un bigote sin autorización previa. El peix al cove y aquí no ha pasado nada. Sigan el transcurso de su vida con un sombrero de paja, una guitarra o un banjo al uso y una canoa prefabricada en papel de algodón. La cuestión es llenar, eso lo sabe hasta Concha Cuetos.
Voy a dejar que sea el Señor Tigre el que formule la ultima pregunta al crooner moribundo. La respuesta a la primera pregunta siempre fue: 'Sí, llegamos a practicarle una ablación sin anestesia'. Descúbranse ante la mascara y sonrían a la realidad. No escriban desde su mundo interior, ahí solo hay aire y vecinos con latas de atún sin abrir.
Nuestro perro ha decidido construir su residencia de verano ocupando gran parte de mi Museo Aeroespacial dedicado a la Memoria de William John Burchell y las patillas de mis gafas han quedado reducidas a cenizas. Nos recomendaron acudir a un especialista, pero el especialista ya no estaba allí. Viva el especialista y fuera el aroma enjabonada y húmedo que ponen en todos los libelos del capullo de Paul Auster. Esta noche montamos la algarada y no necesitamos a una estereotipada vecina gorda con rulos y un palo de amasar en las manos para que nos explique por qué calle se practican ablaciones sin langostas. Hablemos ya de la emanación de líquido pleural por los conductos erróneos, que a mí es un tema que ya debería haberse tratado. Ese y las mamadas de un diastémico. Una alternativa a una embolia sería una cinta de tus padres jugando al mus con pelo cardado. Ya no damos mas respuestas. Váyanse a su casa y piensen en follarse a las cortinas. Ya se acabó. Ya basta. He dicho que ya basta. Fin. Alé. Ya vale. Ya. Ya vale. Vale. Que ya. Fuera. No. Fin. Ya vale. Vale. Vale. Que sí, que vale. Se venden trombones usados. Que ya vale, coño, ya. Siempre me tocan los torcidos.
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